banner cabecera

martes, 19 de julio de 2016

Ni una menos
19.7.16

Ni una menos


La violencia de género es la triste realidad con la que vivimos todas las mujeres. Desde el señor viejo verde que te puede lanzar un comentario subido de tono en la calle, algo que me pasó hace tiempo y que conté por aquí, hasta lo que podría decirte esa persona a la que amas con locura, pasión y desenfreno. Incluso, en casos más tristes, tu propia familia podría ser quien te violente. 

Había estado reflexionando sobre esto el fin de semana cuando leí lo que sucedió con Qandeel Baloch. Y recuerdo habérselo contado a mi mamá, con mucha pena pues, no puedo creer que aún exista una sociedad en la que se pueda castigar a una mujer por el simple motivo de expresarse. Peor aún, considerar eso como deshonor a la familia. Qué suerte que nací en Perú. 

¿Qué suerte que nací en Perú? Bueno, mi país no se caracteriza precisamente por ser el más feminista. Menos con todo lo que ha sucedido en los últimos días. A veces siento que paso muchas horas leyendo sobre mi rubro que pierdo el foco de lo que sucede en mi país, pero no esta vez. Como dije hace un tiempo, esta página toca temas de interés para las mujeres en cuanto a moda y estilo de vida, pero sobre todo, busca empoderarlas a sentirse mejores consigo mismas. Creo que las razones están de más para explicar por qué es que hoy dejo de lado las notas de este tipo para hablarte de algo de lo que todas deberíamos ser conscientes. 

Sinceramente, es difícil escribir esto. Pero creo que es importante decir las cosas porque en cierta forma demuestra que todos podemos pasar por problemas como estos. Soy consciente que la imagen de las bloggers es de la vida perfecta (incluyendo el clóset, look, novio, etc), algo con lo que quiero desligarme pues no todo es así. Y si me sigues en Snapchat, sabrás que es cierto. En fin, no me desvió más y voy al punto. 


Desde que comencé el blog, si me sigues desde el 2006 sabes a qué me refiero, he compartido mucho acerca de mi. Lo que estoy a punto de decir ahorita, no se lo he contado a nadie. Pero siento que estoy en la obligación de hacerlo pues, aunque a veces me cuesta creerlo o decirlo, ésta página y yo formamos parte de los influencers de este medio. Y sé que tengo que poner mi granito de arena y es por eso que hoy voy a hacerlo informando y también aconsejando. Así que por eso, te contaré esto.

Hace tiempo, mucho tiempo, estuve en una relación con una persona que me celaba por todo. Literal. Todo. En ese entonces, para mi eso era sinónimo de amor. "Me quiere tanto". "Qué lindo es". Esas y otras tonterías más pasaban por mi cabeza cada vez que me hacía una escena de celos. O la típica: "se preocupa por mi" casa vez que hacia algún comentario ridículo acerca de como me vestía... Incluso hasta lo que comía, años después me di cuenta que eso también es un tipo de agresión o maltrato. En fin, volviendo a los celos...No fue hasta que me prohibió hablar con mis amigos (hombres, claro) que empecé a tener miedo de contarle si había hablado con uno de ellos o si es que mi mejor amigo en ese entonces había ido sin avisar a mi casa a ver como estaba, cualquier cosa. Se la ocultaba. ¿Por qué era tan tonta? Porque pensaba que se iba a molestar. Y no quería que se moleste. Me daba miedo cuando se molestaba. 

Dejé que las cosas siguieran así por un tiempo hasta que empecé a hacer más amigos en la universidad. Poco a poco fuimos distanciándonos hasta que me enteré que me había sido infiel y sí, obviamente me dolió, pero terminé la relación sin pensarlo dos veces. Estuve muy bien por un tiempo, hasta que volvió a buscarme. Nuevamente mi ingenuidad me hizo creer que él era the one y que deberíamos intentarlo otra vez. Grave error. Me di cuenta que seguía viendo a otras chicas y recuerdo que una vez, mientras estábamos en su carro, le reclamé por eso y quise terminar nuevamente la relación. Nuevamente, grave error. Se puso como un energúmeno y manejó a toda velocidad, se metió por calles que ni conocía y para evitar que me baje del carro, jaló la abertura de la pierna de la falda que llevaba puesta en ese momento hasta que la rompió. Siguió manejando, decía que me iba a secuestrar si lo dejaba y no fue hasta que bajé la luna para gritarle al patrullero que acababa de pasar, que decidió regresarme a casa. No recuerdo exactamente cómo fue el trayecto de vuelta, lo he borrado de mi memoria. Felizmente tengo la capacidad de ser selectiva con mis recuerdos. Solo sé que ese día regresé a casa con su chompa amarrada a la cintura. Y con muchas lágrimas.



Lo último que me pasó con ese personaje también había desaparecido de mi mente. Y no fue hasta que vi lo sucedido con Cindy Contreras que todo regresó. Y fue horrible. Cuando me enteré de la noticia el año pasado me puse a llorar. Pero seguí con mi vida y nuevamente bloqueé todo. Hoy me enteré del fallo de la Corte Superior de Ayacucho y vi nuevamente las imágenes, y mientras escribo esto me da un poco de escalofríos, no quiero entrar en detalles sobre lo que me sucedió esa vez, relatar la escena del carro fue suficiente, éste definitivamente es un episodio que quiero olvidar de nuevo. Y si bien la agresión que sufrí fue ligeramente similar a la de Cindy, no puedo dejar de sentirme conmovida por lo que ella debe estar pasando ahorita. Yo tuve la suerte de que las cosas no llegaron a mayores y pude liberarme del sujeto y eliminarlo de mi vida por completo. Pero sé que ésta no es la realidad de muchas mujeres. Y lo que más me preocupa, es que todas tendemos a callar; mira que yo lo he callado por varios años. En mi caso fue por vergüenza, pero muchas veces el miedo también es un factor. 

Si te cela, te controla, te revisa el celular, te humilla, te aísla de tus amigos, te grita, te empuja, te pega... no te quiere, no te ama. Simplemente te está violentando. No trates de justificarlo, éste no es un test, no tiene que cumplir con todos estos requisitos para determinar si es una persona que te conviene o no. En mi caso, los celos fueron primero, luego empezó a controlarme y poco a poco pasé por lo demás, mi agresión física solo dejó marcas emocionales y una que otra inseguridad hacia el sexo opuesto. Sin embargo, existen otros desenlaces. 



Hoy me agregaron a un grupo en Facebook en el que están organizando muchas acciones para crear conciencia sobre este tema. Una de ellas es la marcha del 13 de agosto. Si quieres levantar tu voz  y quieres formar parte, únete a la página y a este movimiento. Es hora de estar juntas y hacer algo al respecto. 

Cindy, Lady y Marielene son solo tres de las muchísimas mujeres que han sido víctimas de violencia y agresión. Ni qué decir del mundo entero. Es increíble que quienes estén a cargo de hacer respetar nuestros derechos no cumplan con ese rol y otorgan débiles sanciones. Tenemos derecho a una vida libre de violencia. En el Perú, 7 de cada 10 mujeres sufren de violencia física por parte de sus parejas; ésta es una cifra lamentable y si la justicia no puede hacer nada, hazlo tú misma. Si tienes hijos, enséñales a respetar a las mujeres, si te lanzan comentarios inapropiados en la calle, ¡responde! Si tu pareja te maltrata, pide ayuda y aléjate de él. Si te pegó una vez, lo hará de nuevo. Créeme. Corta con eso de raíz. No esperes a que sea demasiado tarde. Hay miles de hombres en el mundo. Créeme eso también. Te lo digo por experiencia. 


Imágenes: 
Grupo Ni una Menos 

0 comentarios:

Publicar un comentario

¡Gracias por comentar!

Sole